El Valle del Alberche

El río Alberche, que nace en el término de San Martín de la Vega, a 1.800 m de altura, forma un estrecho valle entre la vertiente septentrional del macizo oriental de la sierra de Gredos y la sierra de la Paramera.

Discurre entre gargantas y praderías hasta llegar a Burgohondo,, a partir de aquí empieza a regar numerosas huertas donde crecen unos afamados melocotones. Las poblaciones que se asientan en las márgenes del río, lo represan creando zonas de baño junto a los puentes medievales que lo cruzan. Pasado Navaluenga, el Alberche alimenta el embalse del Burguillo, verdadero mar interior bordeado de pinares donde se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos.Numerosas gargantas que descienden desde lo alto del macizo oriental de Gredos alimentan el río con sus aguas cristalinas. Una de ellas -la del Iruelas- está declarada Reserva Natural y zona de Especial Protección de las Aves, ya que en este valle anida una importante colonia de buitre negro, entre otras especies. En cambio los pueblos, por lo general, no presentan un gran interés monumental, ya que hay construcciones para todos los gustos.Dos carreteras nacionales enmarcan este valle, cruzándolo de manera perpendicular por sus extremos,, la N-403 por la vertiente oriental y la N-502 por la occidental.

Ambas convergen en la ciudad de Ávila y la segunda de ellas pasa por el puerto del Pico (1.395 m) haciendo de límite entre el macizo Central y el Oriental de Gredos. La comarcal C-500 enlaza ambas rutas nacionales, recorriendo el valle por la parte más alta.A partir de ahí numerosas carreteras locales enlazan los distintos pueblos, y destacan la AV-900 que, hacia el norte, por el puerto de Navalmoral (1.514 m) comunica con Ávila,, por el Sur, la AV-913, por el puerto de Serranillos (1.575 m) nos lleva hasta el Barranco de las Cinco Villas,, y la AV-901, por el puerto de Mijares (1.579 m) va hasta la localidad del mismo nombre, enlazando con la carretera C-501 que corre a lo largo del valle del Tiétar.Edificio de estilo románico del siglo XII, formado por tres naves con cuatro arcos que las separan a cada lado,, destacan el techo con un artesonado mudéjar del siglo XVI y el ábside de la capilla mayor donde se ubica un pequeño retablo.

Todo ello está declarado monumento nacional. Desde el pueblo, una carretera nos lleva hasta el río, donde alrededor de un puente de ocho ojos, hay una zona de baño con diversos chiringuitos, todo ello con un marcado carácter popular.En Navaluenga es muy bonito el puente de origen románico que se alza sobre el Alberche, con sus piscinas naturales, una zona ideal para el baño,, es muy curioso también el antiguo potro de herrar, restaurado en un extremo del pueblo, formado por cuatro sillares de piedra unidos por vigas de madera, donde se herraban vacas. La iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de los Villares, tiene una original portada, posiblemente del siglo XIII (el resto del templo es de los siglos XIV al XVI).

Recorrer el valle del Alberche es conocer rincones naturales de enorme belleza. La localidad de CEBREROS, en el extremo oriental de la comarca, es un centro productor de vino con varias plantas embotelladoras. En el interior de la población se conservan las ruinas del antiguo convento franciscano del siglo XIII, cuya arquitectura guarda un claro sabor isabelino,, destaca la ornamentación de esferas en los arcos. La monumental iglesia parroquial dedicada a Santiago Apóstol es renacentista, de mitad del siglo XVI,, su interior guarda un magnífico retablo y una bella portada de la sacristía. Además del vino, CEBREROS es conocido por la producción de aceite, de la cual dan fe los numerosos olivares que hay alrededor de la villa y por albergar un par de fábricas de porcelana. Sus fiestas patronales el 15 de agosto son notables, con los tradicionales encierros de vaquillas, aunque lo que realmente ha dado fama a CEBREROS son los carnavales, con el popular baile del Corro. Sin lugar a dudas, los monumentos más conocidos y representativos de toda la comarca son los llamados TOROS DE GUISANDO, situados en el extremo sur oriental de la provincia de Ávila, hasta los que se accede por un desvío de la N-403, después de algo más de un par de kilómetros.

Estas figuras zoomorfas atribuidas a la tribu celta de los vetones, continúan siendo una incógnita en muchos aspectos. Fue en este lugar donde el 19 de diciembre de 1468 Enrique IV de Trastámara reconocía como heredera de la Corona de Castilla a su hermana Isabel la Católica. De este hecho da fe la inscripción grabada en 1921 en los muros de la antigua venta. Cerca de este lugar se encuentran los restos del monasterio de los Jerónimos, de carácter privado, por lo cual es difícil de visitar. El edificio quedó bastante dañado después del incendio acaecido en el lugar, en el año 1979.
Aprovechando que estamos por esta zona podemos acercarnos a ver la iglesia de EL TIEMBLO,, tiene cabecera única, tres naves y torre dividida en tres cuerpos a los pies. Está construida a base de sillares y todo ello decorado con las típicas bolas del gótico abulense. El retablo mayor, de forma semicircular con dos cuerpos, divididos por columnas salomónicas, también es motivo de una detenida visita. Finalmente citar como un enclave natural singular el PINAR de HOYOCASERO, especie de isla arbolada en medio de un paisaje deforestado.

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