El Palacio de Congresos de Marrakech

La capital del sur marroquí dispone de una excelente y moderna planta hotelera de cinco y cuatro estrellas, así como de un Palacio de Congresos que puede acoger hasta 5.500 personas.

También hubo un total de 81 periodistas. La GTM tuvo como escenario las instalaciones del recinto ferial de Hamburgo, situado en el mismo centro de la ciudad, aunque celebró algunos de sus actos sociales en otros lugares: la inauguración fue en el espléndido edificio del ayuntamiento, construido en el siglo XIX tras el gran incendio que hubo de sufrir la ciudad en estilo neorrenacentista y cuyo signo más emblemático es la torre central de 112 metros. La cena subsiguiente fue en el edificio aledaño de la bolsa de comercio, unido al del ayuntamiento por una plaza cerrada que preside una fuente con la diosa de la salud. La clausura tuvo en cambio lugar en la antigua Lonja del pescado, cabe el cauce del rio Elba, un bello edificio en arquitectura metálica, que todavía acoge un mercado dominical de productos del mar. Independiente de ello, los participantes en la GMT tuvieron ocasión de realizar diversas visitas por el centro urbano, navegar por el Elba o conocer los castillos y pueblos de los alrededores.La GTM 2004 sirvió a su vez para rendir cuentas del estado del sector. La Directora ejecutiva de la Oficina Nacional de Turismo de Alemania, Petra Hedorfer, informó de que durante el año 2003 se produjeron incrementos del orden del 2¿4 % de llegadas de visitantes extranjeros y del 1¿2 % de alemanes, con un total de 338¿6 millones de pernoctaciones. De los primeros, el 75¿5 % fueron europeos, el 11¿1 % americanos y el 8¿8 %, asiáticos. Cabe añadir que los principales clientes europeos fueron, por este orden, los holandeses, seguidos de británicos, suizos, italianos, belgas, franceses, austriacos, daneses, suecos y españoles. Por lo que se refiere concretamente a nuestro país, contribuimos con 600.000 visitantes y un millón de pernoctaciones, habiendo experimentado el mercado español un incremento del 4¿2 %. La ciudad anfitriona aprovechó la oportunidad para informar de los proyectos de carácter turístico y lo hizo por boca del Senador Gunnar Uldall, Presidente de la Oficina de Comercio y Trabajo. A destacar proyectos como el nuevo auditorio de música, la nueva terminal

de cruceros, con la que se trata de responder adecuadamente al incremento de la navegación de este tipo, que ha aumentado en un 100 % en los últimos dos años, la ampliación del aeropuerto, la construcción de un centro memorial de las emigraciones, asi como el nuevo centro comercial Europa, en medio de la ciudad. Dicho de otro modo, Hamburgo quiere ocupar un lugar privilegiado entre las ciudades turísticas mejor situadas del continente y en junio dará comienzo una campaña de presentación de las nuevas infraestructuras proyectadas. También puso énfasis el senador Uldall en la oferta musical de la ciudad. El puerto, por su parte celebrará su 816 aniversario con una magna exposición de barcos escuela procedentes de todo el mundo, mientras se inicia un ambicioso proyecto de desarrollo urbanístico en Hafen City, una isla artificial que se adentra en el Elba y se transformará en un nuevo distrito de 150 hectáreas. Con todo cuanto se ha dicho cabe colegir que para un país como Alemania el turismo es ahora mismo una sector importante de su actividad económica, que está aportando ya el 8 % de su producto interior bruto.

Una de las características de la civilización árabe es la municificencia de su arquitectura, tanto religiosa, como palaciega. Cuando en la edad media los reyes y nobles europeos vivían en sólidos y, a juzgar por sus diseños, incómodos castillos, los sultanes omeyas y abásidas disfrutaban de unos recintos en los que se manifestaba la creatividad de los artistas convocados en torno a la corte y el buen gusto y placer de vivir de los monarcas. Marraqués, capital del Marruecos meridional, es una ciudad fundada por los almorávides procedentes del desierto que, destruida por los almohades, fue reconstruida por estos y enriquecida por los saadíes. Este esplendor no decayó ni siquiera en la época del protectorado francés. Casi todo ello ¿incluidos varios espléndidos palacios- se encierra en el amplio perímetro de la medina o ciudad vieja, que ha logrado conservar sus murallas originales almorávides, de 19 kilómetros de longitud, nueve metros de altura y hasta dos de anchura. Pero fuera de la medina, en la ciudad nueva, conformada por los barrios de Gueliz e Hivernage, ha crecido una nueva trama urbana, muy moderna, en parte residencial y de negocios y en parte, turística, con una excelente planta hotelera.

Justamente como prolongación natural de uno de los mejores hoteles de esta zona, el Kempisnki Mansur Eddabhi, se alza el Palacio de Congresos de Marraqués, cuyas instalaciones permiten acoger toda suerte de reuniones y eventos. Situado en una airosa esquina sobre la Avenida de Francia, el Palacio es un edificio de tres plantas con diseño arquitectónico que ha sabido compatibilizar la contemporaniedad con la tradición. Dispone de dos anfiteatros, el de los Ministros, para 1.560 personas y de los Embajadores, para 450,, el salón Royal, que puede acoger entre 1.200 y 2.500 personas, según el tipo de actividad,, los dos salones Fez, entre 90 y 400,, los cinco salones Karma, de 30 a 90 p,, y los seis salones Reda, de entre 15 a 70 personas. Asimismo cuenta con un área de exhibición que tiene una superficie de 2.700 metros cuadrados. Por lo que respecta al hotel propiamente dicho ofrece 403 habitaciones, de las que 67 son superiores y el resto, standard, así como 38 suites. Junto a este conjunto palaciego contemporáneo, la ciudad ofrece para disfrute del turista sus palacios antiguos. El más veterano es el de El-Baadi, construido por Ahmed el Mansur. Poco le duró el esplendor: a finales del siglo XVI otro sultán, Muley Ismail, desmontó esta decoración para llevársela a su palacio de Mequinés. Desde entonces, el palacio entró en un proceso de deterioro. Algunas torres aún enhiestas están cubiertas por nidos de cigüeñas. Tres siglos después, en el XIX, Si Musa, Gran Visir del sultán Mohamed ben Abderrahmán, inició la construcción del palacio de Bahía y su hijo Ba Ahmed amplió las dependencias hasta darle el aspecto que aún sigue luciendo, con varios patios, uno de inspiración andalusí, numerosas dependencias cortesanas y una decoración a base de cedro, mármol y azulejos. Quisiéramos recordar otras mansiones de gran nobleza. Una de ellas el la Maison Tiskiwin, una vivienda acomodada del siglo XIX que compró el erudito holandés Bert Flint, quien reunió una colección de piezas del arte popular, base del Museo que lleva su nombre. Otra mansión es el Hotel La Mamounia, construido en los años veinte del siglo pasado junto a la puerta de Bab-el-Jedid, que alojó a políticos como Churchill, artistas y personajes de toda laya. El parque de Menara, en su origen un bosque de olivos que mandó plantar la dinastía almohade en el siglo XII, no es un recinto palaciego, aunque tiene un pabellón de recreo construido por la dinastía saadí. Su función era la de regular el agua que recibe la ciudad, procedente del deshielo del Atlas. Por la noche, sobre un escenario que tiene como fondo el pabellón saadí, se representa un espectáculo sobre la historia de la ciudad. Por último y algo alejada del centro está la casa del pintor francés Majorelle, quien vino a Marraqués en 1919 y la rodeó de un jardín de plantas exóticas. Y aún descubriríamos dentro y fuera de la medina decenas de edificios nobles que son el mejor testimonio, pasado y presente, de una ciudad como Marraqués, donde cada una de cuyas piedras tiene su propio significado. Más información sobre el Palacio de Congresos de Marraqués en www.kempinski-marrakech.ma

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