Tegucigalpa

La capital de Honduras es un antiguo pueblo minero que debe su distinción como capital a los amores de uno de los gobernantes del país.

Durante años, la capital de Honduras estuvo situada en Comayagua, ciudad colonial, construida en un fértil valle equidistante de los dos océanos que bañan las costas de Honduras. Cuenta la historia que el Dr. Marco Aurelio Soto, presidente de Honduras, se casó con una mujer de Tegucigalpa, que fue despreciada por la alta sociedad de Comayagua y que ante tal desprecio, el Dr. Soto tomó la decisión de trasladar la sede de la capital a Tegucigalpa.En realidad, la historia del traslado de la capital tiene más que ver con los intereses personales del presidente Soto, quien al tener una participación accionarial importante en la Rosario Mining Company, de San Juancito, prefería a Tegucigalpa como sede de la capital por su proximidad a la sede de la minera.

De esta manera Tegucigalpa, o ¿Tegus¿ como afectuosamente se refieren los capitalinos a su ciudad, pasó de ser un importante centro minero a la capital de la República.Para confundir aun más la situación, Comayaguela, la ciudad hermana de Tegucigalpa, ha sido absorbida esta última.

Los sectores de Tegucigalpa más interesantes desde el punto de vista turístico son el centro histórico, en donde se encuentran los edificios antiguos y la mayoría de los museos,, la zona viva, que esdonde se encuentran la mayor parte de los restaurantes, bares y oficinas de las más prestigiadas empresas de Honduras,, y los parques de ¿La Leona¿ y ¿Naciones Unidas¿, que ofrecen vistas panorámicas de la ciudad y un pulmón verde.En la plaza central se encuentra la Catedral, dedicada al patrón de la ciudad, el Arcángel Miguel y en el conjunto de la Plaza de la Merced se encuentra la Iglesia de La Merced, así como el antiguo convento de la Merced, que en tiempos pasados fueron la sede de la Universidad Nacional de Honduras.

También es interesante el mercado municipal de Tegucigalpa. Uno de los secretos mejor guardados de la capital son las celebraciones que se llevan a cabo durante la Semana Santa.Durante esta semana se llevan a cabo una serie de procesiones y eventos en los diferentes templos del centro de la ciudad.

Entre los actos más coloridos destaca la elaboración de alfombras de aserrín, similares a las famosas alfombras de Antigua Guatemala y que sin lugar a dudas son dignas de ver.Todo el centro queda convertido en una gran zona peatonal, a través de la cual se puede disfrutar de los callejones empedrados y descubrir los antiguos edificios que aun existen en el centro de la ciudad. Quizás el monumento más visible que existe en la capital es la imagen del Cristo del Picacho, que a pesar de ser de muy reciente creación, (1997) se ha convertido en uno de los símbolos de Tegucigalpa.Sin embargo, es preferible seguir la ruta de las Reales Minas y visitar de paso las comunidades coloniales de Santa Lucía y Valle de Ángeles, antes de continuar a San Juancito y al acceso del parque. Valle de Ángeles: Es una comunidad colonial, ubicada en un valle rodeado de pinares, que se ha convertido en un importante centro artesanal, con una exposición permanente de artesanías de todo el país.La comunidad fue fundada a principios del siglo XVI debido a las vetas de plata que fueron encontradas a sus alrededores y la minería tuvo un auge suficientemente importante para que el emperador español donara una imagen de un Cristo como reconocimiento a la comunidad por la riqueza generada en favor de la corona.

EL museo de Nacional Villa Roy, ubicado en la antigua casa de Don Julio Lozano Díaz, ex gobernante de Honduras, alberga una exposición museográfica de la época republicana de Honduras, de los siglos XIX y XX. Esta imagen, que llegó a Santa Lucía en 1574, puede ser vista en el interior de la iglesia, que no es tan antigua como la imagen, pero sí data del periodo colonial. Tanto la iglesia, que conserva su riqueza colonial, como la imagen, considerada milagrosa por la comunidad, han sido restauradas. Santa Lucía, como la mayoría de pueblos mineros de la colonia española, está construido en las laderas de las montañas en donde se encontraba el mineral, por lo cual no tiene la traza rectangular tradicional que los españoles dieron a las ciudades que fueron fundandopara personas que tienen que trabajar en el bullicio de la gran ciudad pero que prefieren vivir en un lugar más tranquilo y relajado.

A corta distancia al oriente de Tegucigalpa se encuentra uno de los valles más fértiles de Honduras: El Zamorano. Un poco más hacia el oriente, continuando hacia Danlí, está la comunidad colonial minera de Yuscarán, uno de los pueblos más hermosos y con aspecto colonial mejor conservado de Honduras.

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