Jordania, de Petra al Mar Rojo, repleta de lugares bíblicos
Las experiencias del desierto y de las aguas saladas del Mar Muerto, del vergel del Jordán y de los fondos marinos del Mar Rojo, desde las tierras jordanas, con Petra y Jerash como emblemas.
Jordania es un país que mantiene la esencia de lo que era la tierra bíblica del Viejo y del Nuevo Testamento. Tiene desiertos durísimos, fertilidad en el valle del Río Jordán (Jordania significa Tierra del Jordán, aunque sólo posea la orilla izquierda), el Mar Muerto, y las bellezas submarinas del mar Rojo en Aqaba. Allí está presente la hospitalidad de las gentes del desierto, la vivacidad de la sociedad beduina y la cultura árabe en plenitud. Petra es el monumento jordano más conocido y visitado, popularizado por la película de Spielberg La última cruzada, con las aventuras de Indiana Jones en busca del Santo Grial.
Destacan las fachadas clásicas talladas en la roca, a las que se accede por el estrecho desfiladero del Siq, para ver de repente el espacio extraído de la piedra, un espacio no construido, aprovechando que el agua era abundante en este lugar perdido y fácil de defender. Jordania tiene otros muchos lugares citados en la Biblia. Hacia el sur se encuentra en monte Nebo, al que subió Moisés antes de morir para ver la Tierra Prometida, tiene una vista fabulosa sobre el Mar Muerto.
Al este está Mádaba, que fue lugar de peregrinación cristiano-bizantino con mosaicos formidables, con el mapa de Tierra Santa más antiguo que se conoce (s.VI dC). Pero quizá sea más hermoso el palacio fortaleza de Herodes en Mukawir, con vistas increíbles del valle del Jordan, donde Juan el Bautista perdió la cabeza por culpa de Salomé. Otras joyas históricas son la tumba de Noé, la fuente de Wadi Musa donde Moisés golpeó la roca con el cayado y salió agua. En el desierto jordano, el valle de Wadi-Rum cuenta con espectaculares formaciones rocosas, y con muchas actividades para disfrutar el desierto que cruzó Lawrence de Arabia con sus fieles seguidores camino de Aqaba.
Además de paisajes naturales, cuenta con espléndidos monumentos, y el valor de su patrimonio arquitectónico es formidable. La primera maravilla es Petra, la ciudad excavada en la roca del desierto, a la que se accede por un espectacular desfiladero. Cuenta también con la ciudad greco-romana de Jerash que acaso sea una de las mejor conservadas del mundo. Y los poderosos castillos del desierto. En Petra paraban y reponían fuerzas las caravanas que llegaban desde el sur de Arabia en su camino al Mediterráneo, sin duda uno de los lugares más bellos del mundo, pero no el único de interés en el país.
En Jordania podemos encontrar los escenarios de muchas historias que cuenta la Biblia. Desde la tumba de Job en Salt, cerca de Amman, la capital, a los lugares del norte en los que vivieron o por los que pasaron David, Salomón, Gedeón, Jacob. La lista es interminable. Jesús caminó sobre las agua en la ciudad de Umm Qais, junto al mar de Galilea. El lugar en el que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista está en la orilla jordana del río Jordán a la altura de Jericó. Muy cerca está también Betania, desde donde Elías ascendió al cielo.
Las aguas del Mar Rojo están entre las mejores del mundo para bucear, y no hay que olvidar los buenos precios que tienen los servicios turísticos en Jordania, que hacen que se disfrute doblemente del dinero que se gasta en el viaje. El carácter alegre, hospitalario y abierto de los jordanos hará el resto.
Más información: http://sp.visitjordan.com/

















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