La llanada de Olite (Navarra)

Un recorrido por los pueblos navarros al este del río Arga, en la llanada de Olite, es viajar por monumentos, palacios y residencias del antiguo Reino de Navarra.

Tomando como epicentro Olite, en la denominada Zona Media en la comunidad de Navarra, se puede trazar un itinerario para descubrir algunas de las villas que sirvieron de residencia a los monarcas navarros. No hay rincón en esta comunidad histórica que no recuerde a quienes aquí estuvieron antes y después de que el Reino de Navarra entrase a formar parte del Estado español en 1512. El valor artístico de los monumentos y el Camino de Santiago testimonian el paso de la historia de un núcleo que llegó a ser el primer gran estado cristiano a hombros de Sancho III “el Mayor” (siglo XI), apartado de la Reconquista desde finales del XIII, y que subsistió hasta la unidad peninsular gracias a la rivalidad entre Castilla y Aragón y a la protección francesa. La comarca se enmarca, a grandes rasgos, al este del río Arga, entre la cordillera Pirenaica y la zona más meridional de la Ribera del Ebro. Estas características geográficas configuran un terreno de suaves colinas, con un gran patrimonio monumental y una gastronomía ligada a la cultura del vino.

El inicio de este itinerario lo podemos situar en Olite, la localidad situada a 47 km. al sur de Pamplona, residencia de reyes desde que en el siglo XIII Teobaldo I estableció su corte. El palacio es uno de los máximos exponentes en arquitectura civil de lo que representa el arte gótico en Navarra. Visitar sus estancias, almenas, galerías y jardines es percibir todo el lujo y ostentación de aquella época.
Olite conserva, además, un casco antiguo con el típico trazado medieval, con numerosos palacios de vetustas piedras. Uno de ellos es el llamado Palacio Viejo o de los Teobaldos, convertido en Parador de Turismo; junto a él se levanta la iglesia de Santa María (siglo XII), donde destacan una bella portada y un claustro exterior adosado a ella. Curiosamente, del 4 al 5 de enero, siguiendo una antigua tradición medieval, un niño es proclamado rey de Olite por un día.

El Palacio Real de Olite es el inicio de esta ruta por la Zona Media de Navarra
Sobre una antigua iglesia prerománica, en los siglos XI-XII se edificó el actual conjunto románico, que Carlos II el Malo amplió con una nave gótica. Alrededor del edificio, hay unos paseos de ronda y torres almenadas que dan al santuario un aire de fortaleza.
Desde la fundación de esta villa situada a 840 metros de altitud, las gentes de este lugar sienten una gran devoción por la Virgen de Santa María, patrona de la Ribera de Navarra, presentada en el templo por una bella talla románica.
A unos 12 minutos se encuentra San Martín de Unx, donde sobre una colina se apiñan las casas de esta población declarada conjunto histórico-artístico. En lo alto destaca la iglesia románica de San Martín de Tours; este templo se erigió en el lugar que antaño ocupaba el castillo de Ferrate y en su interior se conserva un interesante retablo. Por una escalera de caracol se desciende hasta una impresionante cripta. Digna de mención es también la sillería de madera. En la parte alta, y aislada del pueblo, se levanta la ermita protogótica de San Miguel (siglo XIII), que debió ser originariamente la capilla del castillo, mientras que en la parte baja hay la basílica de Santa María del Pópolo, donde aún se aprecian los restos de la antigua muralla.
Después de 9 km. de curvas llegamos a Ujué. Cuenta la leyenda que su fundación se remonta a los primeros tiempos de la Reconquista, cuando a un pastor se le apareció la Virgen en una gruta. Cerca de Ujué, justo donde se encuentra el cruce denominado Cruz del Saludo, llegaremos a Murillo de Fruto. El trazado de esta vía local, en continuo descenso hacia el valle regado por el río Aragón, nos permitirá disfrutar de unas excelentes vistas de todo el entorno. En Murillo desembocaremos en la NA-124 y por la izquierda, enseguida llegaremos a Carcastillo, población donde destaca la iglesia del Salvador y el antiguo palacio señorial de los abades del cercano monasterio de la Oliva, hacia donde conduciremos nuestros pasos.
Fundado a mediados del siglo XII, es un bello ejemplo de cenobio cistercense con un bonito claustro estilo gótico y una bodega productora de vino.
Nos encontramos en el límite de Bárdenas Reales, paisaje desértico de más de 400 km2 declarado Parque Natural. Siguiendo por la misma carretera que nos ha llevado hasta el monasterio, llegaremos al pueblecito de Mélida y antes de entrar en él cruzamos el río Aragón por un antiguo puente, para llegar enseguida a Santacara. Atravesaremos este pueblo tomando la dirección hacia Olite por la NA-533, nuestra última parada será en el mirador de la laguna de Pitillas, situado un poco antes de llegar a esta localidad. Se trata de una laguna de 206 hectáreas, y uno de los humedales más importantes del valle del Ebro, donde numerosas especies de aves acuáticas invernan y se reproducen.
Para terminar nuestra ruta de circunvalación, pasaremos por las localidades de Pitillas y Beire antes de recalar de nuevo en Olite. Habrán sido casi 70 km. de recorrido, en los que habremos pasado de los verdes viñedos a los paisajes más desérticos del sur, descubriendo un rico conjunto patrimonial.

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