Turismo rural en Liébana (Cantabria)

Al abrigo de picachos que sobrepasan en algunas ocasiones los 2.500 metros de altitud, se esconde un conjunto de valles que en primavera contrastan su verdor con el color grisáceo de las calizas de los Picos de Europa, que les sirven de telón de fondo.

En invierno, estas moles rocosas suavizan sus formas con el blanco manto de la nieve,, en esa época del año todo parece aletargado y el único testimonio de vida que se nos presenta es el hilillo de humo que desprenden las chimeneas.
En cambio, en primavera o verano todo cambia; los pequeños pueblos mimetizados con el paisaje recobran un inusitado impulso; las gentes siegan la hierba, sustento del ganado a lo largo del crudo invierno. Cuatro valles forman básicamente esta comarca, recorridos por otros tantos ríos. El de Camaleño, que va de Fuente Dé a Potes, surcado por el río Deva, que continúa su camino hacia el mar atravesando el valle Cillórigo, del que sale por el impresionante desfiladero de La Hermida. El valle de Cereceda, regado por el río Quiviesa, que vuelca sus aguas en el Deva en Potes, y el de Valdeprado cuyo río, el Bullón, desemboca también al Deva un kilómetro más debajo de Potes. Esto convierte a esta localidad en un importante nudo fluvial y de carreteras y, por lo tanto, en la capital de la comarca. Alfonso I, hijo de Don Pelayo, organizó el territorio de Liébana repoblando con cristianos la meseta, para crear una frontera frente a los islámicos asentados en el Valle del Duero.

Otro valle que merece ser visitado es el Valle Cillórigo, que debe su nombre a la población de Cillórigo Castro, de origen romano.
Aquí hay dos monumentos para disfrutar, uno de origen natural que es el desfiladero de La Hermida y el otro monumental: la iglesia de Santa María de Lebeña. Templo de origen mozárabe, la iglesia de Santa María de Lebeña está situada en medio del desfiladero declarado monumento nacional.
En los mercados, además, se desarrolla una intensa actividad y, entre otros productos de la tierra, se pueden encontrar una gran diversidad de quesos de muy buena calidad. Un turismo amante de la paz y la tranquilidad descubre todos los rincones con sus propios medios y se adapta a las ofertas de turismo alternativo (parapente, rutas a pie, en todo terreno, a caballo…).Aunque cada uno de los numerosos pueblecitos que se encuentran repartidos por la comarca tiene su propio aliciente, puestos a destacar podemos hablar de Mogrovejo, en la valle de Camaleño. En verano, el teleférico realiza viajes sin interrupción entre las 8h de la mañana y las 8h de la tarde y en invierno las salidas son cada media hora de 10h a 18h, con una parada al mediodía.

A pocos kilómetros de Potes se alza el monasterio de Santo Toribio, que tiene una intensa historia repleta de hechos significativos.
En el corazón de la comarca de Liébana y medio escondido entre los pliegues orográficos del monte de la Virona, hallamos este lugar escogido por unos monjes para retirarse del mundo y vivir según la regla benedictina.
Tras la invasión musulmana del año 711 y la rápida conquista de la península, mucha gente se refugió en estos montes y desde aquí hizo frente al invasor, consiguiendo algunos éxitos como las batallas de Covadonga y Subiedes.
Más abruptos que éste son los Valles de Cereceda y Valdeprado, situados en las estribaciones de la cordillera Cantábrica. En la arquitectura de las casas, muchas veces se mantiene la tradición castellana de entrecruzar vigas de madera con ladrillo visto en las fachadas. En el primero de los valles hay escondido un tesoro muy preciado: se trata de la iglesia de Santa María de Piasca, el ejemplar románico más bello de estas latitudes.
Más información: http://www.turismodecantabria.com/inicio
Teleférico de Fuente Dé: http://www.cantur.com/teleferico.asp

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