La Rioja alavesa

Al sur de Vitoria-Gasteiz se extiende un conjunto de formaciones montañosas, entre las que se encuentran las sierras de Cantabria y Toloño, que hacen de límite con la Rioja alavesa.

En medio de estas elevaciones, que en sus puntos más altos apenas alcanzan los 1.500 m de altura, quedan enmarcadas las tierras del condado de Treviño, pertenecientes a la provincia de Burgos, y la cuadrilla de Kanpezu (Campezo) con los montes de Izki, declarados parque natural. Son tierras que han conservado plenamente su entorno rural, con poblaciones amuralladas que aún mantienen vivas sus antiguas costumbres. El parque natural de Izki se encuentra en plena Montaña alavesa y ocupa una superficie de 9.143 ha.; posee una forma de cubeta rodeada de montes calizos que, como la Muela de San Román o el monte Soila, constituyen uno de sus atractivos. Los bosques de roble marojo cubren buena parte de sus laderas y forman una de las extensiones de este árbol más grandes de Europa; el haya es otro de los árboles bien representados en el parque. También encontramos quejigos, tejos de grandes dimensiones, álamos, abedules y castaños.
El río Izki atraviesa el parque y con los numerosos arroyos que recibe crea un paisaje donde abundan los barrancos como el Arlucea, Molino y Ríos, todos ellos de una gran belleza. Mientras que en estos cursos de agua vive el tritón alpino, el sapillo pintojo y la rana, el bosque esconde mamíferos como el jabalí, gato montés, gineta, garduña y tejón, entre más de 30 especies. En los roquedos habita el águila real, el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino o el búho real, entre muchos otros.
Por el interior del parque cruza la carretera que va de Maeztu (Maestu) a Durruma Kanpezu (San Román de Campezo), pasando por el pueblo de Korres (Corres), el único núcleo habitado dentro del parque. Estas poblaciones, junto con las de Arluzea, Apianiz y Urturi, constituyen las entradas a este espacio natural. Precisamente esta diferencia de altura, según los entendidos, proporciona otro carácter a los vinos alaveses y los diferencia del resto.

Son tierras pues de vendimia y de bodegas, algunas de cuidado estilo y elegante diseño. Éste es el caso de poblaciones como Labastida, Samaniego y sobre todo Laguardia, que conservan cuidadosos cascos antiguos y numerosos conjuntos monumentales. Labastida fue una importante plaza amurallada de la que sobresale la iglesia de la Asunción (siglos XVI-XVIII); la Casa Consistorial también es un bello edificio de estilo renacentista. Samaniego se arremolina alrededor de su iglesia-fortaleza y todo el casco urbano conserva un cierto aire medieval con algunos palacetes, uno de ellos convertido en confortable hotel y restaurante; una buena vista de la localidad se obtiene desde la ermita de Nuestra Señora del Valle.

Naturaleza, monumentos y una suculenta gastronomía acompañada de buenos vinos
Laguardia está rodeada en parte por murallas del siglo XIII, en las cuales se abren las puertas de acceso a la villa que mantiene un típico urbanismo medieval. Entre sus monumentos merece especial atención la iglesia de Santa María de los Reyes, cuya verdadera joya es la portada gótica (S.XIV), policromada en el siglo XVII, en cuyo centro destaca la imagen de la Virgen de los Remedios. En el extremo opuesto se ubica el templo de San Juan Baustista, que mantiene diversos estilos arquitectónicos aunque predomina el gótico. Frente a esta localidad se encuentran las Lagunas de Laguardia, conjunto que engloba cuatro pequeños humedales, tres de los cuales permanecen en verano completamente secos. El interés de este biotopo protegido, cuyo perímetro se puede recorrer por medio de un sendero, radica no tan sólo en las aves acuáticas como el ánade azulón, la focha común o el somormujo lavanco que se pueden observar desde diversas zonas acondicionadas para ello, sino en las plantas acuáticas que crecen en su interior.
A 2,5 Km de Laguardia se encuentra el Parque Ornitológico Los Molinos, cuya visita a buen seguro hará las delicias de los niños. Repartidas en un espacio arbolado, al pie de la sierra de Cantabria, se encuentran numerosas especies de aves procedentes de los cinco continentes; también podemos ver varios zorros y canguros que aquí han encontrado su casa.
Y no podemos finalizar sin hablar de la gastronomía, ya que la Rioja alavesa es una de las comarcas con mayor renombre gastronómico y debe tener en cuenta, además, la merecida fama de sus prestigiosos vinos, imprescindibles en toda buena mesa. Como platos típicos se pueden citar: las patatas con chorizo, el bacalao a la riojana, las fritadas de tomate y pimiento, las chuletillas de cordero asadas al sarmiento, el cordero asado, etc.
Son numerosos los restaurantes que encontraremos donde degustar una buena gastronomía tradicional. Sin olvidar que al sur de la provincia de Álava, entre la sierra de Cantabria y el río Ebro, se encuentra la comarca de reconocida fama vitivinícola de la Rioja alavesa.

Más información: http://www.turismoriojaalavesa.com

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