Francia gótica

El centro de Francia está lleno de obras maestras del estilo gótico, que tuvo allí su cuna. Los grandes edificios góticos de París y su entorno son un motivo perfecto para recorrer algunas de las ciudades más bellas del país.

No todos los estilos artísticos tienen fecha y lugar de nacimiento, pero el gótico surgió a mediados del siglo XII en la región de París, conocida como Île de France. Este fue el lugar en el que se reunieron los elementos dispersos que darían como resultado el arte gótico reflejado en la construcción de formidables iglesias y catedrales construidas con métodos revolucionarios que cambiarían la forma y decoración de los elementos del templo. Tras la oscuridad y el reducido tamaño de los templos románicos, el gótico supuso una mayor libertad en cuanto a dimensiones, altura y anchura de las naves, y consiguió que la luz entrase generosamente en el interior del templo, a través de las vidrieras. Todo gracias a la utilización de arcos apuntados y bóvedas de crucería que liberaban al muro de su función resistente, permitiendo que se perforaran con grandes ventanas y vitrales. Podemos iniciar el recorrido del gótico francés en París, donde se encuentra el primer gran edificio gótico, la catedral de St-Denis en lo que era un pueblo próximo a París al que hoy se va en metro (St-Denis-Basilique).
El abad Suger erigió el nuevo templo a partir de 1136 y se convirtió en modelo a imitar. La propia catedral de París, Notre-Dame, es uno de los mejores edificios góticos del país, y se inició en 1163 para rivalizar con St-Denis. La belleza evidente de Notre-Dame incluye la invención del arbotante, el contrafuerte exterior que permite la mayor esbeltez de pilares y la mayor anchura de las naves, lo que da al templo su perfil posterior sobre el río.

Frente a la sinfonía de arquitectura y escultura de la catedral contrasta la magia de la Saint Chapelle, situada en la misma isla del Sena. Consagrada en 1140, sus vidrieras parecen flotar en el aire sin tocar el suelo. Una corona de grandes catedrales góticas rodea París, todas a distancias razonables para ir y volver desde la ciudad. Al norte se encuentra Amiens, un formidable edificio de gran amplitud, en el que la nave central alcanza los 43 metros de altura. Al noreste destaca Laon, una de las más antiguas, data de 1155, con todas las características del estilo. Al este, cerca de Laon, aparece la catedral de Reims con todo el esplendor del mejor gótico. Un siglo de minucioso trabajo comenzado en 1211 hizo posible la armonía y la riqueza de este templo considerado como una cumbre del gótico francés en la que destacan las esculturas de la fachada principal. A 90 kilómetros al suroeste de París se encuentra Chartres con las agujas de su catedral gótica emergiendo del paisaje agrícola. La belleza de sus esculturas y la luz rosada que inunda las naves a través de las vidrieras son inolvidables.
Guía práctica
Una escapada a París para descubrir el gótico del centro de Francia debe empezar en la capital de Francia visitando las mejores obras del estilo en la ciudad. La abadía de Saint Denis en la que el abad Suger inició la primera gran obra gótica, innovando en la situación del presbiterio e incorporando el nuevo sentido estructural de los edificios góticos que permitirían ensanchar la nave y hacerla crecer en altura gracias al aligeramiento de los muros y las bóvedas (Metro, estación St-Denis-Basilique). Cronológicamente le sigue la Sainte Chapelle situada en el interior del palacio de Justicia en la Île de La Cité, de sorprendente ligereza estructural y riqueza en los vitrales. El tercer elemento gótico parisino es la catedral de Notre-Dame, también la Île de La Cité, en la que destacan las vidrieras de la cabecera y el rico juego de los arbotantes en parte del templo opuesta a la fachada principal. Hay que recordar que muchos monumentos góticos fueron dañados por guerras y abandono a lo largo de la historia, y que algunos fueron restaurados durante el romanticismo sin excesivo rigor.

Un coche de alquiler puede ser la mejor fórmula para iniciar un recorrido en torno a París que lleve primero al grupo de catedrales del norte y del este, empezando por Amiens, lugar al que se llega rápidamente por la autopista de Lille, para ver su amplia catedral de 145 metros de largo y más de 42 de altura. Muy cerca, al sureste de Amiens, se puede ver la catedral de Laon, la menos conocida de las grandes catedrales y una joya del primer gótico.

A pocos kilómetros hacia el sur se encuentra Reims, una de las catedrales más perfectas de Francia por belleza y riqueza decorativa. Volviendo a París se toma la carretera de Bretaña hasta Chartres a menos de cien kilómetros de la capital, para ver la complejidad de uno de los templos más antiguos del mundo dedicados a María. Al norte de Chartres merece visitarse la catedral de Rouen para descubrir otra cumbre del estilo en la que se puede comprobar la evolución del gótico entre el siglo XIII y el XVI.

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