La ciudad de Béziers

Situada en el corazón del Languedoc Roussillon, Béziers es una de esas ciudades que tiene un tamaño ideal para recorrerse a pie, dado que cuenta con 71.000 habitantes y goza de una media de 224 días de sol al año. Precisamente en esta estación del año, los principales atractivos turísticos son sus cercanas playas mediterráneas y navegar por el Canal de Midi. Pero la ciudad también reserva una buena colección de edificios arquitectónicos y obras de arte interesantes, para los viajeros que busquen un turismo más cultural. No en vano, la historia de Béziers se remonta al año 4.500 a.C., época de la que data la catedral fortaleza de la ciudad. Del Imperio Romano conserva todavía hoy un anfiteatro recientemente restaurado del siglo I a. C., testigo fiel de combates entre gladiadores, y, de los cátaros, la Iglesia de la Madeleine de los siglos XI-XIV y Saint Nazaire, una catedral fortaleza que se construyó entre los siglos XI y XV y cuyo claustro llama poderosamente la atención por sus bóvedas.

Pero la ciudad vivió su edad de oro en el siglo XIX. De esta época data la construcción de edificios tan característicos como el Mercado Central de la ciudad; el Teatro, que es uno de los pocos ejemplos de bombonera italiana que podemos encontrar en el sur de Francia; el Ayuntamiento, que se encuentra en el mismo lugar que el original del siglo XIII, y, por último, la Plaza de toros, reminiscencias de la influencia hispánica en la ciudad y en la que se dan cita corridas de toros en verano y conciertos y espectáculos de todo tipo a lo largo del año. También es interesante recorrer el Jardín de los Obispos. De estilo típicamente francés, desde aquí tenemos unas maravillosas vistas panorámicas sobre el valle del Orb. Durante todo nuestro viaje, nos llamará poderosamente la atención el contraste de sus paisajes y el colorido de estas tierras, que tiene su punto álgido si surcamos el Canal de Midi, una experiencia que podemos realizar en pareja, en familia o con amigos. Esta obra de ingeniería que les hubiera gustado crear a los romanos, no se convirtió en una realidad hasta hace trescientos años, gracias al trabajo de Paul Riquet. El canal parece que tenga una escalera por la que desciende tranquilamente el agua, gracias a las siete esclusas sucesivas, que convierten el paraje de Fonséranes en uno de los lugares más conocidos y, por lo tanto, más fotografiados del Languedoc Roussillon.

El Canal del Midi es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Precisamente lo que más llamará la atención del viajero que se acerque hasta Béziers es recorrer este canal, al que denominan un ‘Camino de descubrimientos’. Para conocerlo, se pueden realizar paseos fluviales de un día o medio día; alquilar un barco -para el cual no se necesita ningún título específico- por más día o bien alojarse en una gabarra-hotel con tripulación.

Los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) están muy vivos en este rincón del sur de Francia, como de ello da también buena fe su terruño. El viñedo de Béziers es el más extenso del mundo y ofrece vinos tan prestigiosos como Faugères, Minervois, Saint Chinian, Coteaux du Languedoc, Terrasses de Béziers o vinos del Pays d´Oc. Son vinos que acompañan a la perfección la cocina biterroise, a base de productos del mar como ostras, mejillones y almejas,, embutido de los Montes de l´Espinousse y del Somail,, así como fruta fresca, como las cerezas y los melocotones de viña.

La gastronomía y el arte de la buena mesa están servidos en el Castillo de Raissac (de los siglos XVIII y XIX), donde conoceremos el arte de la mesa del siglo XIX, con colecciones de cerámica, trompe l´oeil, creaciones de Christine Viennet y arte japonés del siglo XIX. Por si fuera poco, podemos finalizar nuestra visita a este castillo visitando sus bodegas y degustando sus vinos.

Otro castillo que también merece la pena visitar es el de Saint Bauzille, con más de 100 instrumentos históricos entre los que destacan 50 pianofortes y una importante biblioteca musical de entre los siglos XVIII y XX. El Museo de Bellas Artes, en el Palacete Fabrégat, con pintura y escultura desde el siglo XV hasta nuestros días, y el Palacete Fayet, que guarda en su interior esculturas del maestro Injalbert y pinturas de 1830 hasta 1930 son algunos de los espacios culturales más representativos de esta ciudad.

Más información: http://www.beziers-mediterranee.com/

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