Sully: visita del castillo a la luz de las velas

El castillo de Sully, espléndida muestra de la arquitectura fortificada del valle del Loira, ofrece la posibilidad de visitarlo en verano al atardecer a la luz de las velas, como en tiempos remotos.

El valle del Loira es una región del centro de Francia particularmente rica en castillos. Antiguas fortalezas defensivas en unos casos, espléndidas mansiones nobiliarias de residencia o recreo, en otros, lucen espléndidamente como testimonio de un pasado glorioso. Visitar los castillos del Loira es una experiencia gratificante en cualquier época del año, pero de modo muy especial durante el tiempo de verano, ya que la mayoría de ellos están rodeados de zonas boscosas y ajardinadas, que adquieren su mayor esplendor durante los meses del buen tiempo. Este es el caso del castillo de Sully-sur-Loire, situado en los alrededores de Orleáns, que si ahora está a una hora de la capital francesa, antaño quedaba a una eternidad. En este retirado lugar, en la misma ribera del impresionante Loira, acogido por Maximiliano-Enrique, quinto duque de Sully, Voltaire -que estuvo un tiempo desterrado de París- pudo escribir su célebre obra ‘Candide’. Pero no fue el único disfrutar de la hospitalidad de sus señores. Antes ya lo había hecho el rey Luis XIV, con la reina Ana de Austria y el cardenal Mazarino, cuando huían de los revolucionarios de la fronda.

El castillo de Sully-sur-Loire es uno de los rincones más hermosos del valle del Loira. El Donjon es el ala más antigua está situado a la derecho de la entrada principal. Fue mandado construir por Guy de la Tremouille, señor de Sully, quien encomendó el encargo a Raymond del Temple, maestro de obras del rey de Francia, arquitecto del Louvre y del castillo de Vincennes. Pero la magnificencia actual se la dio en el siglo XVI Maximilien de Betthune, ministro de Enrique IV, que fue investido duque por el monarca y que como él, abjuró del protestantismo, tal como recuerda un óleo de Debouloz que mitifica la actuación de Sully en la noche de San Bartolomé. Lo amplió con nuevas alas, creó los jardines que le rodean y, detalle muy importante, reforzó los diques que le protegen de las avenidas del cercano Loira. El castillo aún fue mejorado con el ala de Luis XV, que data del XVIII, aunque también sufrió sus peripecias: una inundación producida por el desbordamiento del Loira en 1608, el expolio de la revolución francesa y un devastador incendio en 1918. El Donjon, al que se accede por la torre de Verrines, tiene la estructura propia de los castillos de su época: planta baja para el servicio, primera planta para los señores y las mansardas, con funciones defensivas. Destacan sus dos enormes salones, comunicados por la escalera de honor: el inferior, de 300 metros2, decorado con sus inmensos tapices originales, y el superior o salón de honor, donde se dice que Voltaire entretenía su aburrimiento montando pequeñas obras de teatro en las que encomendaba papeles a su amante, Suzanne de Livry, a la que luego llevo a La Comedie Française para actuar en su ‘Edipo’.

Pero las estancias más impresionantes son las mansardas de la última planta, con una estructura abovedada en madera de 35 metros de largo por 15 de alto. A través de los pasadizos de esta última planta se puede acceder, pasando de nuevo por la Torre de Verrines y el ala de Luis XV, a la Torre Carré du Portail, situada en el otro extremo, que fue donde vivió la última descendiente de la familia, Mahaut de Béthune-Sully, cuyo dormitorio parece que está tal como ella lo dejara… Y por si esto fuera poco, aún queda el llamado ‘pequeño castillo’ que mandó construir Marie de Sully, viuda de Guy VI de la Tremouille y los inmensos y hermosos jardines, por los que vale la pena perderse disfrutando de la naturaleza, de los pájaros y de los estanques. Cuidadosamente rehabilitado por la administración provincial del Loiret y restituidos muchos de los muebles y tapices originales, Sully ha recuperado su antiguo esplendor. Ahora mismo, durante el mes de julio, podrá visitarse como siempre pero además, al atardecer, será posible recorrerlo a la luz de las velas, como cuando residía en él Voltaire, quien dijo de Sully es “el más agradable de los castillos, con la mejor compañía del mundo…”.

Más información: http://www.loiret.com/chateau-de-sully-sur-loire-36677.htm

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