Tortosa: fiesta del Renacimiento

La ciudad de Tortosa revive durante unos días, a mediados de julio, el esplendor que tuvo durante el siglo XVI, en el que dio, entre otros personajes importantes, un Papa.

Tortosa es una ciudad situada al sur de Cataluña, en la linde con la Comunidad Valenciana y junto al rio Ebro, cuya historia ha estado influida por dos hechos: su función de zona de frontera y su condición de sede episcopal. El descubrimiento de un pequeño cuaderno datado en 1544 en el que se describía el sistema defensivo de la ciudad en tiempos del emperador revela que Tortosa fue, en el siglo XVI, una urbe próspera, con intensa actividad comercial. En efecto, su comercio fluvial por el Ebro fue intenso, desplazando hacia el interior peninsular diversos productos manufacturados y recibiendo de él lana, cereales, carne y pieles. Tortosa tuvo también en el siglo XVI una importante proyección política. Entre otras cosas, dio un Papa a la Cristiandad: Adriano de Utrecht, preceptor de Carlos V, regente de los reinos de España durante la ausencia del monarca para su elección a la corona imperial, que fue Obispo de Tortosa antes de ser elevado al solio pontificio con el nombre de Adriano VI. Asimismo fue titular de la diócesis el Obispo Juan Cardona, que organizó la biblioteca de El Escorial y fue tortosino el Abad de Poblet, Francesc Oliver de Boteller, que presidió la Generalidad catalana en dos períodos a finales de la expresada centuria.

Por otra parte, fue deseo de Carlos V construir en Tortosa un colegio para educar a los moriscos conversos, tarea en la que tuvieron un papel destacado el Obispo Juan Izquierdo y el dominico Baltasar Sorió. Aunque Tortosa cuenta defensas naturales tan importantes como el propio rio Ebro y las colinas que la rodean, reforzó su protección con sólidas murallas y estructuró su vida social de acuerdo con tales premisas: cada “trast” o fragmento de muralla de los quince en que ésta se hallaba dividida estaba a cargo de un grupo de ciudadanos encuadrados en las milicias urbanas, que estaban formadas por menestrales y parroquianos y dirigidas por los caballeros de los principales linajes (Curto, Torrella, Canyissar de Sebil, Jordá, Boteller, Soldevila, Despuig…).

También tuvieron papel importante las cofradías de oficios y las capitanías de socorro. De este siglo afortunado quedaron muchas cosas: el conjunto de los Reales Colegios y los “trams” de la catedral, en arquitectura; el retablo de San Sebastián y el de la Casa del Concejo, en pintura; la sillería del coro de la seo metropolitana y el retablo del Nombre de Jesús en escultura; el relicario de Santa Eulalia, en orfebrería; el “Misale Dertusense” y “Los col.loquis de la insigne ciutat de Tortosa”, en literatura…

Esta brillantez ha sido recuperada con la celebración de la Fiesta del Renacimiento, que tiene lugar en la segunda quincena de julio y supone una oportunidad para redescubrir la huella de esa centuria y disfrutar de un apretado programa de actos. La participación de los vecinos es entusiasta, engalanando la fachada de sus casas con diversas decoraciones de época y, por supuesto, con la exhibición solemne de la bandera de la ciudad tal y como se usaba en el siglo XVI. Lo mismo cabe decir de las tiendas, que recuperan la rica simbología gremial del pasado, mientras las calles se llenan de música y algarabía. La fiesta empezará con el izado de la bandera de la ciudad y de la antigua veguería de Tortosa en el balcón del ayuntamiento y el pregón en los Reales Colegio. A partir de ahí, empiezan los pasacalles, la muestra de ganado, los mercados de época y de oficios, la salida de los diversos grupos festivos que desfilan por calles y plazas, no falta la música de laúd y tiorba, instrumentos propios de la época, numerosos bailes (de cavallets, de espadas,…), recorridos históricos por la ciudad, exposición temática sobre el renacimiento, conciertos, recitales de cuentos infantiles, etc.

Mención aparte merece el desfile de la muestra de armas, el “seguici” de procuradores y familias nobles de Tortosa y la Misa con música sacra del siglo XVI en la catedral de Santa María, con posterior actuación de abanderados y combate a espada y la fiesta finalizará por la noche con el “tancament de portes” o cierre de puertas de la ciudad desde la Plaza de San Jaume al portal del Romeu.
Más información: http://www.festadelrenaixement.org/

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