Zalamea de la Serena: “El Alcalde de Zalamea”

El pueblo inmortalizado por Calderón de la Barca se transforma en escenario teatral abierto el penúltimo fin de semana de agosto para representar por sus calles y plazas ‘El alcalde de Zalamea’.

La honra es un tema omnipresente en la literatura del siglo de oro español y se expresa con su mayor hondura en el drama ‘El alcalde de Zalamea’ escrito por Pedro Calderón de la Barca. Un texto venerable del teatro clásico, que rememora la venganza tomada por el munícipe de Zalamea cuando vengó la afrenta cometida contra el honor de su hija por un afamado caballero y fue redimido de su delito por el rey Felipe II, sabedor de que el puntilloso campesino no había hecho más que reivindicar su honra. Parece que Calderón tuvo conocimiento del suceso protagonizado por Pedro Crespo cuando fue huésped de los condes de la Mata en su casa de campo situada a una legua del pueblo. Esto debió ser en torno a 1642 y el drama fue escrito en el transcurso de esa misma década, estrenándose como ‘El garrote más bien dado’ en 1651. Como es natural, el drama calderoniano es sentido como algo propio por los habitantes de la actual población de Zalamea, un pueblo pacense situado en la comarca de La Serena. Pero fue en el siglo XX cuando esta convicción tuvo efectiva traslación teatral.

De este modo, en 1925 se rindió un homenaje al alcalde Crespo y cinco años más tarde, la compañía de Ricardo Calvo representó el texto dramático. Tiempo después, la población se emocionó con la proyección de su versión cinematográfica y en los años ochenta ‘El alcalde de Zalamea’ estuvo de nuevo sobre un escenario local de la mano de Fernando Fernán Gómez. Finalmente, en 1994 fueron los propios zalameanos los que asumieron la responsabilidad de representar la obra de Calderón. 350 vecinos idearon una interpretación colectiva que tiene como escenario las propias calles y plazas del pueblo y desde entonces este proyecto se ha convertido ya en una tradición que convoca el interés de más de 25.000 personas durante la últimas semanas de agosto. De este modo, ‘El alcalde de Zalamea’ se transforma en un espectáculo vivo y participativo, que continúa una tradición española que ha tenido su expresión mayormente en los dramas sacros, como las numerosas ‘Pasiones’ que suelen hacerse en muchos puntos de nuestro país en tiempo de Cuaresma. Y así a finales de agosto Zalamea se convierte en protagonista colectivo de la actividad teatral española con esta fiesta y nos da la oportunidad de conocer este pueblo extremeño situado en una penillanura de La Serena, sobre un terreno poco accidentado -aunque tiene algunas elevaciones en la zona sur de su término municipal- y por el que cruzan el rio Ortigas y algunos arroyuelos, escasos de caudal en tiempo de verano.

Con unos 5.000 habitantes, Zalamea tiene un paisaje eminentemente boscoso en el que abundan encinas, alcornoques y olivos, aunque también hay numerosos viñedos. Si hablamos de la Zalamea monumental habremos de hacer referencia, en primer lugar, a la casa de Pedro Crespo, ubicada en la Plazoleta de la Justicia, con arquitectura típica del siglo XVI, en donde se encuentra la viga en la que el alcalde ahorcó en 1580 al capitán Álvaro de Ataide. Es interesante consignar la presencia de restos de antiguas civilizaciones. Los más importantes, el santuario tartésico de Cancho Roano, que data de los siglos VI y V antes de Cristo y el distilo sepulcral romano de 23 metros de altura, el más antiguo del mundo de entre los de sus género, construido en el siglo II de nuestra era cuando la población se llamaba Iulipa. También de época romana hay una cisterna y un santuario.

De la edad media queda un pilar moro y el castillo-palacio de Aribalavilla, que está en la parte alta de la población y fue levantado sobre los restos de una fortaleza árabe. A su lado queda la fachada del palacio de Don Juan de Zúñiga, donde Elio Antonio de Nebrija escribió la primera ‘Gramática de la lengua castellana’. En cuanto a la arquitectura religiosa hay que citar la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Milagros, reconstruida en el siglo XVII, la Real Capilla de Santísimo Cristo de la Angustia, cuyo pórtico es de 1606, los conventos de San Francisco -siglo XVI-, de las Concepcionistas y de la Trinidad -ambos del XVII- y las ermitas de San Antonio -junto a la casa de Pedro Crespo-, San Cristóbal -junto a la charca de Zalamea- y de San Isidro, en la pedanía de Docenario, uno de los pueblos construidos como consecuencia del Plan Badajoz.
Más información: www.zalamea.com

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